Sí… y no.
Hoy podemos comer queso todo el año, gracias a las técnicas de afinado y conservación. Pero en realidad, el queso también tiene su temporada.
Todo empieza con la leche, y la leche depende de lo que comen los animales.
En primavera y verano, cuando las vacas, cabras u ovejas comen hierba fresca y flores, la leche es más rica y aromática. Por eso muchos quesos son especialmente expresivos en estas estaciones.
Alpage y estivas:
Las estivas o alpages son los pastos de montaña donde los animales suben durante el verano. Allí se alimentan de hierbas y flores que solo crecen en altura. Esta dieta natural da a la leche sabores más intensos y variados, y los quesos producidos en estos lugares tienen un carácter único que refleja la montaña.
En invierno, la leche cambia porque los animales comen más heno o ensilado, y los quesos desarrollan otros perfiles.
Así que sí:
El queso se puede disfrutar todo el año, pero su sabor sigue el ritmo de la naturaleza.